Un sueño que cruzó el Atlántico. Una familia que trajo sus recetas y su corazón a Cornellà.
Entre Pues nació de la nostalgia y la valentía. Cuando llegamos a Cornellà desde Colombia hace más de cinco años, llevábamos en la maleta algo que ninguna aduana puede retener: las recetas de nuestra familia, el olor del hogao recién hecho, el sabor del lulo frío en un día caluroso.
Abrir nuestro Café Bar fue la manera de decir "aquí estamos, aquí nos quedamos", y de compartir con nuestra nueva tierra lo más hermoso de la nuestra. Cada plato que servimos es un abrazo, una historia, una memoria de hogar.
Hoy, el nombre "Entre Pues" — esa expresión colombiana tan nuestra, tan cotidiana — resume perfectamente lo que somos: un lugar donde siempre hay una razón para entrar, sentarse y quedarse un rato.
Una familia colombiana llega a Cornellà con las maletas llenas de recetas, amor y muchas ganas de trabajar. El sueño de tener un rincón propio empieza a tomar forma.
Con mucho esfuerzo y el apoyo de la comunidad colombiana de la zona, abrimos las puertas de Entre Pues. Los primeros clientes se convirtieron en familia desde el primer día.
La carta crece, la comunidad también. Incorporamos el ceviche de chicharrón y la bandeja paisa como platos estrella. TikTok e Instagram nos abren las puertas a nuevos clientes.
Más de 1.000 clientes felices y contando. Seguimos en la Plaça del Sol, con la misma energía del primer día y muchas más recetas por compartir.
Cada receta tiene historia. No cambiamos lo que funciona porque lo que funciona es el amor que llevamos siglos poniendo.
Ingredientes frescos cada día. Sin conservantes, sin congelados. Lo que comes hoy llegó hoy al mercado.
Para nosotros, cada cliente es familia. Aquí se entra como visita y se sale como parte de la casa.
No adaptamos los sabores para que gusten a todos. Los hacemos bien para que gusten de verdad.
Cinco años de trabajo, sabor y mucho cariño
Somos pocos pero nos ponemos muchos. Con pasión por la cocina y amor por lo que hacemos.
Cocinera de alma y colombiana de corazón. Lleva las recetas de su madre y su abuela en la memoria, y las sirve cada día con la misma dedicación.
El que te recibe con una sonrisa y te hace sentir en casa desde el primer segundo. Su energía y buen humor son parte del menú.
La maga de los jugos naturales. Conoce cada fruta, sabe combinarlas y convierte cada vaso en una experiencia tropical.
Cada visita es una nueva historia compartida. Te esperamos en la Plaça del Sol.